Volví la cara para mirarte, me atrapó tu sombra en dos
Ermitaño y lobo, efectista de trapos y harapos de errores
Trasmutabas tu ego en miedos con ácidos aceleradores
El paso del tiempo bordaba tus estragos y descalabros.
Tomé tierra y ví. Tus infiernos en vida, el imposible fluir.
Mentiras-bálsamo, vendas-navaja, otros tartamudeos intentos.
Vicios-redenciones, círuclos convexos que ni yo ni vos
Desentrañamos, asombrados en repetir a hurtadas y huir.
Ojos ébano, narizotas sin curtir, devoras y no olfateas.
El instinto animal y la sed de mal en el limbo del fauna
Que balancea manos y brazos por falta de pregunta al esfínge
Te señas ante la fémina, la devoras; das la espantada al derviche.
Danzo la escurridiza letra de tu penar en la penumbra
Canto mi cuerpo al crisol que desangra el espejo de tu papel
La tinta mana densa, turbia tus deseos, amoratona mi piel
Lloro cuando me exhortas a odiar tu plano sin concordia.

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