Esfumadas volutas, errantes calas

Hedónicos sellos, tesoros de sensaciones.

Infinito y Ahora entrelazados en el Ayer al unísono

De minerales sin pulir y halos australes.

¿Donde hallarme, en cuáles recónditos emocionales?

¿Se estrellará la resaca de mi alma sin variaciones?

A menos que more de pie y despliegue tus alas.

 

El barquero aturdido me reta desde tu sombra,

Qué niña más taruda esquivando corrientes

Grita la otra orilla, imán ineluctable y se muda sirena

El velo añil que muerdo con gotas de lágrimas en las sienes.

 

Libérate, amor, no temes allá no es el no sino el desvelo

Lecciones asumidas, carga de tu alma sin falso equipaje

Levedad es la seña, contra la luz y el son que has de esperar

A la vera de ancestros que sufririeron el vivir sin coraje.

 

Voga, ligero a mi vera, túmbate en el velero blanco.

Guardo mis fuerzas para la traslúcida despedida

Desfundirnos los ojos puros, las manos pías, arropar tu flanco

Eterno retorno a tisin cargo, solo restas que desbanco.