Créditos de mi vida que agoto en sueños, semanas y sufrires,
Carrera con la mira en anidar el paraíso pulcro almidonado
De mi cuna onanística y onírica, anhelada y reverenciada.
Me tetanizo, no siento, no miro luego no está allá
El peligro al acecho de mi tierna vulnerabilidad.
Débitos de escupitajos etílicos, narcóticos del otro que aniquilan
Bocados de indecente realidad que osan apoderarse de mi,
Omnubilan los colores que reinvento y me ulceran
El alma en negativo sin escala de complementarios.
Intereses de las lecciones consumadas y sumidas por reedición
Rodeos que marca mar adentro la roca que mece desde montaña abajo
En un sinfín tintineo de maltrecho electrocardiograma plano.
Moratoria de desajuste entre soñar imposibles en vilo,
Pagar salvaconductos de pequeñeces ultrajando fracasos
Puntas de velocidad enmendando la media a salva del miedo.
¿Cuántos septenios vale mi alma, repúblicas mi corazón?
Antes de besar sin deseo la sombra del velo rajado
El vacío de un estar y no estar que se disuelve en la nada,
La nada nadada absorta contemplando sin sentio ni aliento
Volando al exponente zenital las cometas sin cola.
Así va la nave, voga entre colores aguados de peces,
Guerras estrepitosas y fatuas, moralejas por cubrirme,
A mi, casquivana en bolandas con sobrasada de adjetivos
SIn sustantivo más que pretéritos y salmorejos de metas inconclusas.

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